CREA TU DEFINICIÓN DE FRACASO

 

He de confesar que me divierten mucho “Los Simpson”. 

Ayer contemplé un episodio interesante. Estaban reunidos en la mesa para cenar, cuando Homer murmuró: “Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso” y tras afanarse en cortar con cuchillo y tenedor uno de los manjares de su plato, la comida acabó besando el mantel.

¿Conoces a alguien que no haya fracasado alguna vez?.  El fracaso es parte del progreso y no hay logro sin fracaso.

 En el peor de los casos una vida plagada de errores resulta mucho más útil que una vida invertida no haciendo nada. Los errores nos permiten ganar en experiencia y crecer. A través del ensayo y de la equivocación podemos descubrir las claves del éxito. Además fracasar no nos convierte en fracasados. En realidad fracasad@ es aquella persona que se siente como tal.

La forma en que una persona ve el fracaso y lo enfrenta impacta cada aspecto de su vida. Como afirmaba el escritor británico Nelson Bowell, “la diferencia entre la grandeza y la mediocridad está a menudo en cómo una persona ve sus errores”.

Hay quién se autodestruye y enferma por el sólo hecho de considerar el fracaso como algo personal. Para otros lo importante es evitar ese dolor y ello les lleva a temer el fracaso y quedarse atrapados en él. El miedo al fracaso crea un bucle de parálisis e indecisión y mueve a la persona a la desesperanza, a no fijarse objetivos, a buscar excusas, perder el enfoque y convertirse en víctima.

Contra el temor no caben más soluciones que sentirlo y racionalizarlo, pero sobre todo actuar, pues la acción arrincona el miedo.

El músico de origen alemán Georg Friedrich Händel es un ejemplo de victoria sobre el miedo y de superación del fracaso. Ya en plena madurez se vio perjudicado económicamente por la competencia y los cambios políticos quedando al borde de la bancarrota. De pronto su éxito se esfumó. Para colmó sufrió un derrame que le paralizó el brazo derecho provocándole la pérdida de cuatro dedos de su mano. Abatido por la situación, decidió retirarse en 1741, a la edad de cincuenta y seis años. Se hallaba en la  miseria de su retiro cuando un amigo acaudalado  le entregó un libreto basado en la vida de Cristo.   Händel se puso en acción y en veinticuatro días completó un manuscrito de doscientas sesenta páginas. Lo llamó  “El Mesías”, su mejor composición y una obra maestra de la música.

¿Cuál es tu actitud ante el fracaso?. ¿Lo conviertes en una potencial victoria o te hundes en él?. ¿Te centras en los errores o en lo que has aprendido de ellos?. ¿Eres consciente de que fracasar es incluso más común que tener éxito?. ¿Estas preparad@ para mirar con confianza la posibilidad de fracaso, aprender la lección y utilizarla para triunfar?. ¿Ves algo más allá del fracaso?.

Para sacar partido del fracaso, has de asumir tu responsabilidad en él pero sin tomarlo como algo personal y arremeter contra t-i mismo.

 “Cuando nos damos permiso para fallar, al mismo tiempo nos estamos dando permiso para superarnos” comenta la musicóloga Eloise Ristad.

Además hay que tener presente que el fracaso es temporal. Simplemente indica que hemos fallado al intentar algo concreto. Analiza tus errores en perspectiva y puede que descubras de qué forma tan positiva contribuyeron a tu vida.

Es importante ser realista respecto a nuestras posibilidades de fracaso y prepararnos para lo que podemos esperar. Si el objetivo es de gran envergadura resulta lógico suponer que cometeremos más errores o errores mayores.

Y a la hora de caminar hacia nuestros objetivos ¿por qué no enfocarnos en lo que podemos y sabemos hacer y de este modo utilizar nuestras capacidades y maximizarlas? o ¿qué tal si cambiamos de estrategia cuando no nos funcione?.

Aunque quizá lo más efectivo sea insistir y persistir en lo que buscamos. Como en cierta ocasión comentó Thomas Edison: “Muchos de los fracasos en la vida los experimentan personas que no se dan cuenta cuán cerca estuvieron del éxito cuando decidieron darse por vencidos”.

“Si su percepción de la forma en que reaccionaría ante el fracaso cambiase ¿Qué trataría de lograr?” pregunta John Maxwell en su libro “El lado positivo del fracaso”.

El fracaso es subjetivo. Sólo tú, como líder de tu vida, decides si lo que te ocurre es o no un error, como te afecta, cómo reaccionas y qué significa.

Tienes en tu mano la posibilidad de crear tu propia definición de fracaso, de verlo como un amigo o como un enemigo.

“La vida no es simplemente tener buena mano. La vida también es jugar bien una mala mano”, dice un proverbio danés.

¿Qué decides?.

 

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