MINDFULNESS: CONCIENCIA Y ATENCIÓN PLENAS

 

Hace días tuve la oportunidad de experimentar una sesión de Mindfulness en una Institución benéfica de la calle Serrano.

La sala estaba abarrotada. En medio del calor y la atmosfera densa, los asistentes iniciamos nuestra meditación con un dulce. Durante un lapsus de tiempo que olvidé calcular, anduve sumida en el aroma azucarado y evocador del chocolate, en su tacto untuoso y su sabor a almendra tostada, vainilla y almíbar. Sólo eso existió para mí. La golosina y mi atención plena hacia ella con los cinco sentidos.

 ¿Cuántas veces somos conscientes de que respiramos?.  ¿Saboreamos la comida o la imagen que tenemos de ella?.  En ocasiones tocamos a una persona sin experimentar las sensaciones propias del tacto porque ya tenemos nuestra propia idea de esa persona o incluso caminamos completamente ajenos a la sensación de la superficie que pisamos bajo nuestros pies.

 La mente suele divagar y distraerse con facilidad. Revolotea de un lado a otro cual pájaro inquieto, como si estuviera dispuesta a cualquier cosa, excepto a vivir aquí y ahora. Se pierde en hechos pasados o futuros, razona, calcula, especula, juzga, trata de controlarlo todo o rumia su compulsiva cháchara.

Mientras tanto, el momento presente pasa de puntillas por delante nuestro. Alrededor de un 50% de las horas de vigilia,  transcurren desatendiendo eso que está frente a nosotros, visitando paisajes mentales o pensamientos ausentes.

La meditación centra nuestros pensamientos y nos aporta sosiego y paz interior. Cuando calmamos la mente, podemos ver con claridad.

 Como técnica de meditación basada en la conciencia plena, el Mindfulness alcanza este objetivo prestando atención de forma deliberada, y con aceptación, al momento presente.

 No se trata de dejar la mente en blanco, sino de ser consciente de lo que sucede, mientras sucede.

 A través de esta práctica observamos la realidad sin juicios, prejuicios, ni valoraciones y aceptamos nuestra experiencia tal cual es, y del modo en que está aconteciendo.  No hay control, ni rechazo de nada que proceda de los sentidos o de las emociones, no se permiten interferencias en esa atención, ni nos centramos en  vivencias irreales desconectadas del mundo. Transpolando las palabras de Heidegger hacia la filosofía, “no levantamos palacios dignos de admirar, pero en los que es imposible vivir”.

El objetivo del Mindfulness es mirarte a ti mism@ y ser plenamente consciente de lo que sientes, piensas o estás haciendo en cada momento. ¿Para qué?.’ Para no ser víctima de los miedos, inseguridades y vaivenes mentales o emocionales. Si te conoces más a ti mismo y eres consciente de cada cosa que haces, te relajas y  tomas las riendas de tu vida.

Pero la aceptación nada tiene que ver con la resignación. Como indica Kabat-Zinn, médico fundador del Centro para el Mindfulness o Atención plena: “La aceptación de las cosas tal como son requiere una fortaleza y una motivación extraordinarias, especialmente en el caso de que no nos gusten, y una disposición a trabajar sabia y eficazmente como mejor podamos con las circunstancias en las que nos encontremos y con los recursos, tanto internos como externos, de que dispongamos para mitigar, curar, reorientar y cambiar las cosas que podamos cambiar”.

El Mindfulness se utiliza como herramienta para potenciar el liderazgo, permite una mayor concentración, relajación y positividad, alivia los dolores y fatigas crónicas, y representa, entre otras cosas, una técnica eficaz de autobservación y autorregulación para gestionar el estrés y la ansiedad.  

A menudo las personas evitamos conectarnos con aquellas experiencias que nos generan estrés o ansiedad, pensando quizá que “lo que no se ve, no existe”. Esta actitud conduce a una reducción puntual de ambos, pero contribuye a su sostenimiento y perpetuación a medio plazo, púes impide la habituación y el aprendizaje.

La observación atenta y sin juicios, cual testigo imparcial, de los estresores  y  sensaciones de ansiedad, genera desapego y desensibilización. De esta forma se abre un espacio para que la persona se distancie, deje de actuar en forma automática y logre una mayor libertad para dar una respuesta diferente a su situación, tanto interna como externamente.

“Lo que resistimos persiste”, afirma Cristopher Germer, psicólogo clínico y co-editor del libro “Mindfulness y Psicoteria”:  “Al resistir el no poder dormir, posiblemente desarrollemos insomnio, al resistir la ansiedad empezamos a rumiar o sufrir ataques de pánico, si resistimos la pena eventualmente estaremos fijados en un cuadro de depresión. Incluso Sigmund Freud dijo que una persona no debe esforzarse en eliminar sus complejos sino entrar en acuerdo con ellos. Lo que estamos cultivando es una nueva relación con lo que nos enferma y una actitud amable y de aceptación. Esta relación no intenta quitar o reducir los malos sentimientos y emociones, sino más bien vivir en forma segura y pacíficamente en el medio de lo que nos está molestando”.

 La conciencia y atención plenas posibilitan que nuestra mente se mantenga inmaculada, invulnerable e inmune frente a los vaivenes de la vida.

Aquí os dejo con un video de meditación guiada que aplica el “Mindfulness”. Espero que os resulte útil para continuar siendo vuestro propio líder.

Carpe diem.

 

 

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