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CREA TU SANTUARIO INTERIOR

-No me gusta la soledad. Me da por pensar y comerme el coco. Enseguida busco gente o cosas para hacer- comenta Sara, una joven estudiante de periodismo.

Muchas personas viven volcadas hacia el exterior. Buena parte de ellas ve la soledad y la reflexión con angustia o se considera demasiado nerviosa como para meditar.

Conectar con uno mismo y profundizar en nuestra riqueza interior no está reservado  a los monjes del Tibet, tampoco es una cualidad propia de determinada clase de personas místicas o pintorescas, parece más una cuestión de actitud.

-Algunos clientes me ven haciendo miles de cosas y se inquietan- afirma José Luis, un empresario madrileño –comentan que parezco agobiado. Curiosamente yo me siento bastante tranquilo. Todos los días dedico tiempo a mí mismo. Lo que hago es el producto de esos momentos de paz y reflexión. Conozco personas que aparentan tranquilidad y son un manojo de nervios. Viven presos de su diálogo interno y les cuesta conectar con su yo más profundo-

-Ser una persona activa no implica que vivas permanentemente fuera de ti- explica Lourdes, gerente de compras de una multinacional y practicante de yoga en sus ratos libres – dedico dos horas diarias a la meditación y al yoga y de ahí saco fuerzas para todo lo demás. Estamos llenos de recursos-

Para Sandra fue un drama personal quedarse en el paro:

-Estuve sin trabajar casi seis años. Lo peor de todo es que vivía sin hacer nada y en constante tensión. Me pasaba el día rumiando. No lograba acallar mi mente. Comencé a leer artículos de autoayuda en internet. Eso cambió mi vida. La felicidad depende de uno. Cuando miramos el mundo lo hacemos desde dentro-

A veces buscamos en el exterior lo que está en cada uno de nosotros.

Cuando nos sentimos nerviosos, atemorizados, confusos o heridos es el momento de utilizar nuestros propios recursos.

Cada persona posee fortalezas y herramientas para solucionar sus problemas. Esto no implica que seamos autosuficientes, sino que manejamos el timón de nuestros pensamientos. Todo ello se refleja en la forma en que vivimos y entendemos nuestra vida y también en lo que esta nos devuelve.

Lo que creemos tiende a ser lo que creamos. Cualquier idea que introduzcamos en nuestra mente puede obrar un gran cambio, ya que la reacción de nuestro cerebro ante algo soñado o imaginado es la misma que ante algo verdaderamente real. Todo lo que imaginamos podemos crearlo.

Mirar hacia dentro significa entrar en nuestro santuario, en ese pensamiento, lugar, sensación, imagen, sonido, aroma o color que hemos elegido para descansar, relajarnos y potenciarnos. En ese reducto dónde habitan nuestra identidad y nuestros grandes tesoros personales.

Si no miramos hacia dentro y vivimos en puro modo programación,  jamás sabremos lo que somos ni lo que queremos y consecuentemente,  ignoraremos los recursos de que disponemos  para lograrlo.

Algunas personas se resisten a efectuar este ejercicio de introspección por miedo a descubrir cosas que les resulten desagradables,  pero si lo que vemos no nos gusta, podemos cambiarlo. Crear ese santuario a la medida, con nuestros recursos, posibilidades, soluciones, objetivos y anhelos está completamente en nuestras manos. Es una elección consciente.

Puedes disociarte de una emoción negativa visualizando que te elevas desde el lugar donde te encuentras; vas ascendiendo y sumiéndote en una sensación de bienestar que permite contemplar las cosas desde otro ángulo. Tienes la opción de colorear a tu gusto una imagen mental grísea, desangelada o perturbadora hasta suprimir sus connotaciones negativas. Cabe la posibilidad de que asocies hechos o comportamientos desagradables con una música que te haga sentir bien o con determinadas sensaciones placenteras del tacto o tal vez con un olor que te resulte familiar y entrañable.

¿Y si imaginas a la persona que te grita rebuznando?.  Evadirte del estrés puede ser una labor menos ardua de lo que parece si te visualizas en una playa y escuchas el ruido de las olas o si te sientes caminar por un campo de aromáticas flores hacia una casa diseñada y decorada como tú deseas. Es posible que lo que realmente te haga descansar o relajarte sea vaciar tu mente por completo, mirar fijamente una vela durante horas en completo silencio o estar a oscuras.

Tal vez te potencie recordar  tus éxitos; cómo triunfaste anteriormente en situaciones parecidas. Puede que te ayude centrarte en lo que realmente hiciste bien o en lo que haces bien a menudo. Quizá colabore a resolver un problema, pensar en cómo lo resolviste antes o en cómo lo hicieron otros a los que tú admiras.

¿Qué pensamientos o creencias tienes instaurados que te debilitan?. ¿Qué hábitos deseas cambiar para que no sigan perjudicándote?. ¿Para qué vives?. ¿Cómo te gustaría pensar o que te gustaría creer respecto a ciertos temas para lograr lo que anhelas?. ¿En realidad qué quieres conseguir?.

Reflexionar, meditar, visualizar, abrir la caja de los sentidos y emociones que mejor nos definen, son herramientas personales que  permiten afrontar problemas, encontrar la paz, conocernos, cambiar y lograr nuestros objetivos.

Todo pensamiento o acción se gesta en nuestro interior.

Para conocer la razón por la que hacemos las cosas, sólo vale caminar hacia dentro con la conciencia bien despierta.

Sacar a la luz los aspectos más ocultos de nuestra personalidad no siempre resulta cómodo. Podemos llevarnos sorpresas desagradables, experimentar la sensación de que tiemblan nuestros cimientos o sufrir un alud de emociones.

 Conocernos y crecer como personas tiene su precio. No obstante, si alguien nos dijera que el resultado final será aprender a gestionar nuestra vida y  vivir con plenitud y alegría, ¿lo veríamos con tanto temor o reticencia?.

“Cómo la metamorfosis de una mariposa” escriben Alex Rovira y Francesc Miralles en su libro El mapa del tesoro, “necesitamos pasar por el trauma de la crisálida para construir nuestras alas”.

-Es un viaje que merece la pena realizar para tomar conciencia de tu parte tóxica y de tus fortalezas– afirma Claudio, profesor de musicoterapia – resulta poderoso y revelador a la vez.  Ese foco de luz que proyectas sobre ti mismo te permite conocerte y generar nuevos recursos desde los que dirigir tu vida-

El santuario personal es una llave maestra que conduce a la felicidad y realización de cada individuo.

Si creas tu propio santuario  de forma consciente, nada, ni nadie podrá arrebatarte la gestión de tu vida, incluso cuando estés triste, frustrado, atemorizado o tenso, serás capaz de entenderlo, de pasar por ello y de sanarte con la fuerza y la calma de quién se ama y conoce así mismo.

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ACTITUD MENTAL POSITIVA

La actitud es una forma de respuesta aprendida ante lo que nos acontece o acometemos. Proviene de una disposición mental y neurológica individual frente a las situaciones que afrontamos en la vida. Esta disposición se nutre de pensamientos y emociones generadas por experiencias.

 Tener una actitud mental postiva resulta clave para lograr éxito y sentirnos felices. La consecución de un objetivo no depende sólo de  la capacidad y talento individual, es necesario tener el ánimo y desarrollar el comportamiento adecuado. Respecto a la felicidad, no importa tanto lo que suceda a nuestro alrededor como la forma en que lo veamos, sintamos y actuemos.

Como líderes de nuestra vida podemos elegir entre adoptar  una perspectiva positiva o negativa de la realidad. Tenemos en nuestras manos la creación de hábitos mentales positivos y negativos.

Las reacciones humanas se generan en el cerebro y es la forma en que decidimos percibir y creer lo que impulsa nuestros actos.

Nuestros pensamientos habituales provienen de las redes neuronales que se generan en el interior de cada persona. A lo largo de la vida, mediante el proceso de pensamiento, hemos ido construyendo redes neuronales para los temas que consideramos importantes. Mediante la repetición de pensamientos y actitudes, dichas redes se fortalecen, hasta llegar a un punto en el que su activación es automática. Ello implica que ante un estímulo especifico y sin necesidad de que intervenga nuestra mente consciente, la red neuronal se pone en marcha.

Algunas de estas redes neuronales pueden resultar nocivas y segregar sustancias químicas que generan sufrimiento, ira, rabia o dependencia emocional, de forma que nuestra respuesta neuronal se carga de negatividad. Con el tiempo ese circutito neuronal se irá fortaleciendo, pués el cerebro se vuelve adicto a las sustancias que está acostumbrado a recibir . Si estamos instalados en la queja o en la dependencia es porque nuestro cuerpo nos demanda sustancias que generan ese estado de ánimo.

Cuando tomas conciencia de  tus pensamientos negativos, estas en condiciones de romper  los  modelos de comportamiento que te debilitan. Tienes la posbilidad de generar otras redes para segregar nuevas sustancias químicas que te hagan sentir bien.

Sustituir una actitud mental negativa por otra positiva requiere constancia y concentración. La dificultad estriba en interrumpir una rutina a la que nos hemos vuelto adictos. No se trata sólo de generar un pensamiento positivo sino de entrenar nuestra mente para que desarrolle de forma automática ese pensamiento.

La solución depende de cada persona, pero ser conscientes de esa actitud mental negativa y de nuestro poder para cambiarla es el primer paso para crear una nueva realidad que nos haga más dichosos.

Lo siguiente es recuperar el control de nuestras actitudes. Eliminar el diálogo interior negativo y sustituirlo por una rutina de afirmaciones, visualizaciones y palabras positivas. Cada segundo nuestra mente debe ejercitarse en la ilusión, el optimismo, los valores y las creencias que nos hacen sentir bien. El hábito se crea con la repetición, se nutre de constancia y necesita de un tiempo mínimo para consolidarse.

Aceptar lo que sucede y adaptar nuestras exepctativas a la realidad, no implica ser negativo, más bien es una actitud  que facilita adquirir el control nuestra vida y mejorarla. Hemos de ser capaces de sobrevivir a la adversidad y recuperarnos, de fracasar con éxito en el sentido de saber sentirnos lo mejor posible en una situación en que lo lógico quizá fuese sentirse mal. En definitiva ver el fracaso y el dolor como una aprendizaje, concentrarnos en lo bueno y en la solución y utilizar para ello todas las herramientas posibles, desde la relajación a la meditación.

Tener una actitud mental positiva implica crearnos una vida con sentido y disfrutar de ella.

Es una actitud que no depende de nada, ni de nadie. Está sólo en nosotros. En nuestras manos.

 

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